28/11/15

Cincuenta sombras más oscuras... y tanto que oscuras

Título: Cincuenta sombras más oscuras
Autor: E. L. James
Editorial: Grijalbo
Nº de páginas: 592
ISBN: 9788425348846
Año edición: 2012


Hola a todos, ¿qué tal andáis? Estamos en una época algo difícil por lo que he pensado, ¿y si nos reímos todos un poco y nos relajamos? No hay mejor remedio para los males que la risa, y a mí hoy me apetece reírme. Hace tiempo que me terminé este libro y tras pasármelo bien leyéndolo y sufriéndolo he decidido traeros al fin la entrada sobre esto. A ver, yo me quejo mucho cuando leo estos libros pero me lo acabo pasando bien, sobre todo a la hora de hablaros de él. Por cierto, si no os habéis leído Grey o 50 sombras de Grey (en su día también lo leí para informarme, saber lo malo que era, y querer matar a la diosa interior) esto estará plagado de SPOILERS. Sí, los temidos Spoilers, así que tened cuidado. Yo no vengo a haceros una crítica del libro, que de eso tenéis miles , yo vengo a hablaros de ciertos momentos del libro que me han sacado algo de quicio y, como he dicho, haceros al menos reír o pensar.

Sinopsis

Anastasia Steele decide romper con él y embarcarse en una nueva carrera profesional en una editorial de Seattle.Pero el deseo por Christian todavía domina cada uno de sus pensamientos, y cuando finalmente él le propone retomar su aventura, Ana no puede resistirse.Al reanudar su tórrida y sensual relación, averiguará aún más del terrible y doloroso pasado del impetuoso y excitante Cincuenta Sombras, como ella le llama. Mientras Christian lucha contra sus propios demonios, Ana debe enfrentarse a la ira y la envidia de las mujeres que la precedieron y tomar la decisión más importante de su vida.

¡Vamos a reírnos!

Anastasia rompe con él después de que esta le pida a Grey que le muestre cuánto dolor puede causar el hombre, como un "ay, a ver cómo de malo puedes ser" y él como es tonto se cree que ella va a seguir a su lado y le da en el culo con todas sus fuerzas con una vara unas cuantas veces, eso sí, tiene su código de seguridad (que obviamente se le olvida). Termina y ella se larga llamándole monstruo. Ahí llegó el momento en el que yo pensé: tú eres tonta. O sea, sabes lo que hay y sabes que contigo no hace eso porque tú no soportas el dolor y no te gusta que te peguen mientras lo hacéis ni blablabla y tú coges y le pides que te pegue con todas sus fuerzas para luego largarte. En mi opinión lo hace para tener una excusa y dejarle.  Pero bueno, el libro comienza cuando llevan ¿un día separados? O sea es como con Luna nueva pero el que rompe la relación es Bella en vez de Edward.

Ella comienza a trabajar en una editorial, y es todo súper ideal, mientras echa de menos a Grey hasta que se encuentran. Sí, como es obvio acaban encontrándose. ¿Cómo? Pues deciden ir juntos a una exposición de fotos. O sea le dejas, no han pasado ni tres días y vas con él a una exposición, porque todo es bonito y maravilloso. Por supuesto el reencuentro es maravilloso:

Se me seca la boca. Está soberbio, pero me mira con mala cara. ¿Por qué?
—¿Cuánto hace que no has comido? —me suelta en cuanto entro y Taylor cierra la puerta.
Maldita sea.
—Hola, Christian. Yo también me alegro de verte.
—No estoy de humor para aguantar tu lengua viperina. Contéstame.
Sus ojos centellean.
Página 13

A ver, Anastasia, le has dejado y te extraña que te mire con mala cara. Y tú, Grey, quieres recuperarla y no tienes otra cosa que hacer que soltarle eso. ¿Pero sois idiotas? ¿Vuestro cerebro es del tamaño de un guisante? Porque no me lo explico. Además, suelta lo de la lengua viperina. La verdad es que no sé qué considera la escritora que es tener eso pero desde luego que lo de Anastasia no lo es, y E.L James se pasa todos los malditos libros repitiendo que tiene lengua viperina. Pues si me conoce a mí ella o el personaje qué dirán, que soy el diablo en persona porque otra cosa no sé yo pero contestaciones de estas tengo para un rato. Pero bueno, que no es solo el único momentazo que tiene Grey, ¿eh? que también tenemos este otro:

—Con esos tacones tienes suerte de que solo haya tres pisos —masculla con tono de reproche.
No me digas.
—¿No te gustan las botas?
—Me gustan mucho, Anastasia. —Se le enturbia la mirada y creo que va a añadir algo, pero se calla—. Ven. Iremos despacio. No quiero que te caigas y te rompas la crisma.
Página 18

A ver, explicadme qué tiene de malo ir con botas con tacón a una exposición. ¿Son un invento del demonio? Sí. ¿Os importa a vosotros si nos ponemos eso para ir a la calle? No. Son nuestros pies. Es nuestra la decisión de si queremos sufrir o si preferimos tenerlos más descansaditos e ir plana. En este momento, Anastasia decide ir con botas de tacón y Grey le suelta eso. ¿Os parece normal? ¿Os parece romántico? Que a ver, a mí me lo sueltan y le tiro al hombre por las escaleras, a ver quién es él. Puede decirte "Me encantan tus botas pero ¿no crees que vas a acabar haciéndote daño?" sigue sin importarte lo que me ponga pero es aceptable, o al menos yo lo considero.

Resulta que en la exposición a la que van Anastasia está retratada por su amigo el fotógrafo un montón de veces y está guapa porque está relajada, riéndose, disfrutando del momento y a Grey le pone malo que todo el mundo pueda ver a la chica. Ya sabéis, esa posesividad y celos que caracterizan a este empresario y que yo jamás entenderé:

Pone los ojos en blanco.
—Las he comprado todas, Anastasia. No quiero que un desconocido se te coma con los ojos en la intimidad de su casa.
Página 23

A ver, Anastasia, que la gente no quiere esas fotografías por puro arte, porque estoy segura de que eran bonitas y buenas. No. Todos los hombres quien esas fotos para sustituir al porno, porque es lo más habitual, te gastas miles de dolares para eso (en vez de lo que cueste una revista). Si es que no lo habíamos pensado. Es que es lo que hacen los millonarios, ¿sabéis? Así que Grey lo que está haciendo es proteger tu intimidad comprando esas fotos tan descaradas, con tu cara sonriente y relajada. ¡Qué osadía ponerlas exponerlas, por favor! Qué cara más dura.

Pero lo que más le molesta a Grey es que él no consigue que Anastasia se ría con él y se relaje y así se lo dice:

—Yo quiero que te relajes conmigo —susurra.
Ha desaparecido cualquier rastro de broma.
Vuelvo a sentir un aleteo de felicidad interior. Pero ¿cómo puede ser esto? Creo que tenemos problemas.
—Si quieres eso, tienes que dejar de intimidarme —replico.
—Tú tienes que aprender a expresarte y a decirme cómo te sientes — replica a su vez con los ojos centelleantes.
Suspiro.
—Christian, tú me querías sumisa. Ahí está el problema. En la definición de sumisa… me lo dijiste una vez en un correo electrónico. —Hago una pausa para tratar de recordar las palabras—. Me parece que los sinónimos eran, y cito: «obediente, complaciente, humilde, pasiva, resignada, paciente, dócil, contenida». No debía mirarte. Ni hablarte a menos que me dieras permiso. ¿Qué esperabas? —digo entre dientes.
Continúo, y él frunce aún más el ceño.
—Estar contigo es muy desconcertante. No quieres que te desafíe, pero después te gusta mi «lengua viperina». Exiges obediencia, menos cuando no la quieres, para así poder castigarme. Cuando estoy contigo nunca sé a qué atenerme, sencillamente.
 Página 24

Y ahí Anastasia le da un zasca a Grey. La grada estalla en vítores y aplausos, parece que la chica le ha lanzado una bludget dándole de lleno. Quién nos lo iba a decir. Pero eh, que vuelve a lanzar, ¿le dará? ¿no le dará? 

—Él nunca me ha pegado —le replico.
Christian me mira enfadado, la ira saliéndole por todos los poros.
—Esto es un golpe bajo, Anastasia —me susurra, amenazante.
 Página 24

¡Y ANASTASIA VUELVE A GOLPEARLE, DEJANDOLE SIN AIRE! OH DIOS MÍO. LA MOSQUITA MUERTA HA HABLADO.  Aunque aquí es cuando voy a defender a Grey. ¿Qué está bien? No. ¿Que Anastasia aceptaba que le azotara? Sí. Así que no tiene nada que decir. Si has aceptado algo y le has pedido a una persona que te demuestre cuanto puede doler, tú no tienes nada que decir porque SE LO HAS PEDIDO TÚ. Ha sido de mutuo acuerdo (bueno, mutuo no porque a él le costó aceptar). Él además no quería haberle hecho nada, y todas las veces anteriores le había encantado a la chiquilla así que este golpe es una tontería como una casa. Se podría decir que le suplicó para que se lo hiciera por una vez así que señorita Anastasia deberías repasar los hechos en tu cabeza porque esto no se lo puedes reprochar, las otras mil cosas sí, pero esto no. Y normal que se enfade él.


—No tenemos mucho tiempo —le dice Christian al camarero cuando nos sentamos—, así que los dos tomaremos un solomillo al punto, con salsa bearnesa si tienen, con patatas fritas y verduras, lo que tenga el chef; y tráigame la carta de vinos.
—Ahora mismo, señor.
El camarero, sorprendido por la fría y tranquila eficiencia de Christian, desaparece. Christian pone su BlackBerry sobre la mesa. Madre mía, ¿es que no puedo escoger?
—¿Y si a mí no me gusta el solomillo?
Suspira.
—No empieces, Anastasia.
—No soy una niña pequeña, Christian.
—Pues deja de actuar como si lo fueras.
Página 27

A ver, de verdad que yo hay cosas que no entiendo. Y entre esas es a la escritora de este libro. ¿Os parece normal que le llame niña pequeña por decir que igual a ella no le gusta el solomillo? Nunca he entendido a ese tipo de personas que piden por ti sin preguntarte si te gusta o no. Creo que es de mala educación y es que si algo demuestra Cristian es que es un maleducado. Sí, como lo leéis, es un maleducado y creo que debería. Pero claro, esto a muchas les parecerá muy romántico...


—No lo sé. Estaba abrumada. Intenté ser lo que tú querías que fuera, intenté soportar el dolor, y se me fue de la cabeza. ¿Sabes…?, lo olvidé —susurro, avergonzada, y encojo los hombros a modo de disculpa. 
Quizá podríamos habernos evitado todo este drama.
—¡Lo olvidaste! —me suelta horrorizado, se agarra a los lados de la mesa y me mira fijamente.
Yo me marchito bajo esa mirada. ¡Maldita sea! Vuelve a estar furioso. La diosa que llevo dentro también me observa. ¿Ves dónde te has metido tú solita?
—¿Cómo voy a confiar en ti? —dice ahora en voz baja—. ¿Podré confiar alguna vez?
Página 29

Oh dios mío, ¿cómo vas a poder confiar en alguien que se ha olvidado de una palabra mientras sentía un dolor horrible? Por favor, qué caradura, qué caradura. ¡Cómo se atreve a olvidarse! La verdad es que nunca he entendido por qué no ponen como palabra un "para" o un "no", que es  mucho más sencillo, fácil y para todas las mentes de este mundo. A parte, que me parece estúpido desconfiar de una persona por eso. Es que es tan absurdo este libro. Y por eso no hago reseña y me dedico a criticar ciertas partes, porque paso de tomarme el libro en serio.

Esta no soy yo. Me cojo la cabeza entre las manos e intento procesar todo lo ocurrido en las últimas horas. Es agotador. ¿Por qué, ay, por qué me he enamorado de alguien que está tan loco… guapísimo, terriblemente sexy, más rico que Creso, pero que está como una cabra?
Página 89

Esta vez a la que más voy a criticar es Anastasia porque de verdad que ya me parece TAN absurda. Siempre me ha hecho gracia que dijera que no iba a por el dinero cuando es evidente que uno de sus encantos es que está forrado, y ella misma lo dice. Cuando piensas que te has enamorado de nadie no creo que metas el dinero que tenga de por medio, la verdad, y cuando lo leo ahí es cómo "ajá, la que no estaba interesada en el dinero..." pero es que además reconoce que está loco, pero loco de loco loco loco, y oye, tan tranquilos. De todas formas, no es qué esté solamente loco, es que tiene un montón de mierdas más en la cabeza y creo que debería recapacitar y mandarle a la mierda. Pero como es rico...

—Oh, Christian, eso no es verdad.
—Créeme. Te desean. Quieren lo que es mío.
Me acerca de golpe y yo levanto los brazos, colocándolos sobre sus hombros con las manos en su cabello, y le miro con ironía.
—Mía —repite, con un destello de posesión en la mirada.
—Sí, tuya —le tranquilizo sonriendo.
Página 106

De verdad que necesito que alguien me explique qué hay de romántico en la posesividad, sobre todo en el siglo XXI. Explicádmelo. Las mujeres nos hemos pasado años y años y años luchando por ser tratadas como seres humanos y no como objetos y ahora que un tío nos posea es una maravilla. ¿Pero sois conscientes de qué significa ese mía, ese quieren lo que es mío? Porque me da que no sabéis lo que significa eso. Las mujeres no somos objetos, no somos trofeos y sobre todo no somos propiedad de nadie, al igual que tampoco los hombres sois posesión de nadie. Es una expresión que me ha horrorizado desde siempre porque creo que tiene un significado completamente negativo. Y que ella acepte que es suya...

—Es mi cuerpo —murmuro, molesta porque no me lo haya consultado.
—También es mío —susurra.
Le miro fijamente mientras varios invitados pasan por nuestro lado sin hacernos caso. Su expresión es muy seria. Sí, mi cuerpo es suyo… él lo sabe mejor que yo.
Página 146

Pasamos del "eres mía" a "tu cuerpo es mío" que me molesta aún más. Mi cuerpo es mío, mío, no tuyo, no de otra persona. Y lo dicho, que esta posesividad me parece denigrante y estúpida y no somos trofeos ni objetos.

No sabe nada de relaciones personales, y yo tampoco, salvo lo que he aprendido de él.
Página 167

Mmm... pues si lo que has aprendido de las relaciones personales es que está bien que te posean, hagan lo que quieran contigo, te hagan sentir mal, te humillen, te usen y mil cosas más pues mira... de verdad que mejor haber seguido como estabas. Sola. Solo. Cada uno por su lado.


—No tienes permiso para salir de aquí sola bajo ningún concepto. ¿Entendido? —me espeta.
—De acuerdo.
Vaya… tranquilo. Sin embargo, su actitud me hace sonreír. Tengo ganas de abrazarme a mí misma: este hombre, tan dominante y brusco conmigo…
Página 199

Es que es tan maravilloso que te traten así. Lo estoy deseando. Tengo unas ganas enormes de que venga un idiota y me ordene cosas de mala manera y siendo un estúpido. De verdad que  seré felícisima ese día (esto es con ironía, por favor no lo creáis de verdad). Además, es que le gusta. O sea, le habla de esa manera, que yo no permitiría jamás, y ella sonríe porque es fantástico que alguien te trate así. De verdad que no sé que pasa por vuestras cabezas.

Vaya, si le avergüenza tanto no debería hacerlo, maldita sea.
Página 221

Vengo a iluminaros con algo que seguro que no os lo imaginábais: los que practican el bsdm no se avergüenzan de ello. No, no se avergüenzan. Lo practican y lo admiten si entra en el tema. No sienten que hacen nada malo. Grey sí, lo que demuestra una vez más que 1) Esto no es bsdm, es una porquería que se han "inventado", 2) No es un amo, lo que tiene es un problema con la ira y la rabia.


—Esta es mi venganza, Ana —gruñe suavemente—. Si discutes conmigo, encontraré el modo de desquitarme con tu cuerpo.
Página 245

A ver, de verdad que cada vez que alguien defiende a este señor yo pienso en cómo os han lavado el cerebro. ¿os parece normal esto? ¿Os parece maraviloso que por discutir con él tenga que hacerle algo? Este hombre conmigo no sobreviviría, o quizás yo sería la que acabara loca, porque con lo que discuto yo (ya sea en broma o en serio)... se le desgastan sus artilugios. Si discutes, discutes, no te desquitas con el cuerpo por haberle llevado la contraria.

 —No me dejes —susurra.
—¡Oh, por el amor de Dios, no! ¡No pienso hacerlo! —grito, y es catártico.
Ya está. Lo he dicho. No voy a dejarle.
—¿De verdad? —pregunta abriendo mucho los ojos.
—¿Qué puedo hacer para que entiendas que no voy a salir corriendo? ¿Qué puedo decir?
Me mira fijamente, expresando de nuevo todo su miedo y su angustia. Traga saliva.
—Puedes hacer una cosa.
—¿Qué?
—Cásate conmigo —susurra.
Página 282

Si Hardin había sido todo un romántico pidiéndole a Tessa que vivieran juntos, ahora nos encontramos con esta fantástica pedida de mano. Aplausos, por favor. ¿Motivo para casarte con alguien? ¿Que le quieras? Por favor, vaya tontería. ¿Que desees pasar la vida con esa persona? Por favor, qué idiotez he dicho. ¿Retenerla contigo para que no pueda irse con ningún otro hombre, como si fueras un secuestrador, y privarla de libertad? BINGO. Cuánto romanticismo, qué sano todo, qué maravilloso. Pero eh, vamos a enseñarle a las mujeres que esto es amor y que no es para nada algo que haría un maltratador ni un tío que no está en sus cabales, porque es maravillosa esta relación, es súper sana y no sé cómo no hacéis esto todos los hombres, de verdad. Y es un motivo para casarse perfecto, súper romántico y muy cuqui. Sí, sí. Yo le metería la pedida por donde ya sabéis...


—Y pronto serás mi esposa para poseerte y protegerte —susurra.
 Página 418

Bueno, para protegerla me parece cuqui, básicamente porque hay una loca y un tarado que quieren matarles, pero lo de poseerla.. De verdad, estas cosas se decían hace veinte mil siglos, y ahora estamos en un momento en el que esto de poseer a alguien se ve un poco mal, no es por nada, así que podrías haberte ahorrado el poseerte y así no nos da horrorcillo a las personas normales


—Este vestido es muy corto —añade.
—¿Te gusta?
Doy una vuelta frente a él. Es una de las compras de Caroline Acton. Un vestido veraniego de color turquesa, que seguramente sería más apropiado para ir a la playa, pero hoy hace un día precioso en muchos sentidos. Él frunce el ceño y yo me pongo pálida.
—Estás fantástica, Ana. Pero no quiero que nadie más te vea así.
—¡Oh! —le digo en tono de reproche—. Estamos en casa, Christian. Solo está el personal.
Página 426

Anastasia se debe vestir como le salga de la nariz,  y él "no quiero que nadie más te vea así" me parece tan estúpido, tan "no es asunto tuyo cómo se vista tu novia", no sé cómo pretende que vista en verano. ¿Con vaqueros y camiseta de manga larga y cuello vuelto para que nadie vea nada? Porque vamos, es que me parece ridículo. Y que defendáis a una persona así me parece horrible porque estáis defendiendo un modelo de relación en la que el hombre manda y la mujer calla y eso no debería ser así.

He despertado a la fiera. Se enfadará conmigo cuando vuelva. Mi subconsciente me mira fijamente por encima de sus gafas de media luna, con una vara de sauce en la mano. Oh, no.
Pag 432

¿Habéis leído la frase? Volved a hacerlo. Creo que esto es lo que resume al trilogía (que me he leído, aunque el tercero paso de ponerlo aquí, no voy a haceros sufrir más). Anastasia está cagada de miedo porque teme que le pegue, aunque él no vaya a hacerlo. ¿Os parece normal una relación que tiene como base el terror? ¿Os parece sano que ella haga algo y tema que él vaya a zurrarla? ¿Os parece lógico? ¿Defendéis esto? ¿En serio? Por mucho que Grey cambie en el tercer libro, esto es una fantasía, es una novela. En la novela él no va a pegarle ni va a practicar nada de eso a no ser que ella quiera y le dé permiso, él se enfadará pero se controlará y no pasará nada. La realidad es diferente. La realidad es que Grey fuera de las páginas no sería un dominante, sino que sería un psicópata que disfruta haciendo sufrir a las personas y que siente más bien poco. La realidad es que hay muchas mujeres que están en su casa muertas de miedo porque han hecho algo "mal" y saben que su marido o novio va a darles una paliza que las va a mandar al hospital o las va a matar. La realidad es que los Grey del mundo real son seres que dan miedo, son horribles y no cambian, y los libros como estos provocan que las personas vayan detrás de personas como esta. Creen que van a cambiarles, que todo va a ir mejor, que van a ser como Anastasia y Grey, que tendrán un final feliz y que la vida las sonreirá. Pero la realidad no es esa. Los chicos Grey no son como esto. El BSDM no es lo de este libro, los "amos" no son los de este libro (para saber cómo son deberíais leer otras novelas, como Amos y mazmorras por ejemplo) y ser sumisa no es lo de esto.

Y con esto me despido. De verdad que espero que abráis los ojos y tiréis este libro a la basura porque creo que no es bueno para nadie. Si queréis saber lo que es el BSDM leed otros libros, si queréis leer una historia romántica bonita leed otra cosa. Si queréis entreteneros leed otra cosa. La trama es mala, y acaba aburriendo, los personajes son estúpidos, está mal escrito, y como literatura es un 0. No merece la pena. Hacedme caso. 




22/11/15

Decirte adiós con un te quiero (Silvia C. Carpallo)

¡Hola bloggerizados! De nuevo por aquí para dejaros la reseña de un nuevo libro, esta vez os traigo Decirte adiós con un te quiero de Silvia C. Carpallo:


Título de la obra: Decirte adiós con un te quiero
Libro: 1/1
Saga: No
Autora: Silvia C. Carpallo
Género: romántica
Editorial: Versátil romántica
Páginas: 272

Sinopsis: "Sexo, amor y amistad. ¡Qué difícil es poner nombre a lo que sentimos y etiquetar lo que tenemos con otra persona! Las tres claves de las relaciones a través de las experiencias de tres (casi) treintañeras que no pueden ser más distintas entre ellas y que pronto se darán cuenta de que madurar es algo más que cumplir años. Aitana, Lucía y Delia fueron las mejores amigas en la universidad. Al acabar, cada una siguió con su vida. Sin embargo, un suceso inesperado las reúne de nuevo en el piso que compartían en Madrid, donde descubrirán muchas cosas, la más importante, que solo algunos amores nacen para durar siempre."


Opinión: Encontré hace un par de meses este libro navegando entre los grupos de facebook, lo primero que hice fue fijarme atentamente en la portada, casi estudiándola con detenimiento, y enamorándome de ella de principio a fin, ¡pero qué cosa más bonita! Así que, tras animarme a leerla cuando le eché un vistazo a la sinopsis, la puse entre mis novelas de lectura próxima, y acabé poniéndola en primer lugar cuando aunque intentaba seguir adentrándome en las páginas de otro libro, solo parecía que leía "Lee Decirte adiós con un te quiero", finalmente desistí y decidí conseguirla en versión digital, aunque tengo en mente conseguirla también en papel porque definitivamente  ¡¡lo quiero firmado!!

Es una novela distinta a las que he leído últimamente. Es una novela que me ha hecho sentir emociones, y que después de mucho tiempo sin sentir que una historia me llenase, esta lo ha conseguido. Ha roto el molde, ha roto las reglas típicas y llenas de clichés que algunos autores tienen intención de seguir porque les funciona y ha supuesto un punto y aparte muy necesitado en este género que es la romántica.

La historia me ha gustado como ha estado planteada, veremos en ella como cada capítulo está narrado desde el punto de vista de cada protagonista, alternándose cada una de ellas, contando sus historias individuales y globales a la vez. Y me encanta. Es un tipo de narración que no suelo ver, normalmente solo conocemos un punto de vista o en tercera persona y es más omnisciente, pero este es el segundo libro que me adentro desde tres puntos de vista, desde tres personajes totalmente distintos entre ellos y a la vez con tanta importancia. Porque ninguna es más protagonista que otra, todas tienen sus historias, todas tienen sus personalidades y sus tramas distintas, que Silvia ha conseguido solventar y conseguir terminar sus tramas de una manera perfecta.

Me encanta la historia porque es muy actual, porque son cosas que nos puede pasar a las lectoras, que podemos vivir en su piel y ser cualquiera de las tres protagonistas, y seguro que en más de una ocasión hemos podido sentir lo que ellas, fuera de la historia y dentro de ella. Amores, amistades, sentimientos encontrados y corazones rotos, problemas de pareja, familiares y entre amigas, mentiras y verdades. Porque no todo es blanco o negro, no todo es bueno o malo, aquí podéis encontrar distinto matices, que es como el día a día.

Silvia ha sido para mí un auténtico descubrimiento. Con su novela he reído, he llorado, me he divertido y a veces lo he pasado algo mal. Pero es una historia distinta, y desde aquí me gustaría que le dieseis una oportunidad y veáis a lo que me refiero, porque vale la pena. Quiero una segunda parte de esta historia y saber más de estas tres amigas y de sus historias, ¡quiero una campaña para una segunda parte, ya!

Y vosotros, ¿habéis leído la novela? ¿Os animaríais a leerla? Si la habéis leído, ¿que os ha parecido? ¡Quiero saber vuestras opiniones! Eso sí, si creéis que podéis decir algo importante de la trama, avisad con un "Spoiler".